Restringiendo nuestro patrimonio [OPINIÓN]

¿Acaso el patrimonio no nos pertenece a todos los ciudadanos? ¿No tenemos derecho a visitar y admirar nuestra herencia cultural? ¿Por qué restringir al turista de visitar nuestros monumentos si eso es lo que se promociona?
Restringiendo nuestro patrimonio
La arquitectura civil doméstica que se edificó en Huamanga es de una calidad y particularidad envidiable

Franco García Juscamaita I Bach. Arquitectura

Hablar del casco histórico de Huamanga es sinónimo de sus jirones, plazuelas, templos y casonas, estos últimos son la huella física y material del apogeo que tuvo la ciudad y de su importancia dentro del virreinato peruano.

     La arquitectura civil doméstica que se edificó en Huamanga es de una calidad y particularidad envidiable, y estas características se mencionaban desde la colonia con los cronistas, ejemplo de ello es lo descrito por Cieza de León donde anota que tenía las mejores y más altas casas del nuevo reino español.

    Es lamentable también ver que actualmente muchas de estas mansiones solariegas hoy han sido divididas, modificadas, mutiladas y en el peor de los casos terminaron siendo demolidas en forma parcial o en su totalidad, perdiendo de esta forma el vasto y rico legado patrimonial y cultural.

     Por otro lado, también es destacado mencionar que algunas casonas han sido adquiridas por entidades públicas y privadas, las cuales han sido restauradas y acondicionadas para darle un uso más institucional, toda esta labor es inminentemente loable ya que aúna esfuerzos por la protección y salvaguarda del rico patrimonio inmueble que cuenta la ciudad. Empero, estas casonas parecen ser una especie de alcázar de dichas instituciones, ya que en el ingreso es posible toparse con algún agente de seguridad que te hace un cuestionario para saber hacia donde uno se dirige, pasado ese primer escollo te enfrentas con que es restringido el tomar fotografías o pasear de forma libre por los espacios y en caso haya una pizca de desacato pueden invitarte a abandonar el recinto. ¿Acaso el patrimonio no nos pertenece a todos los ciudadanos? ¿No tenemos derecho a visitar y admirar nuestra herencia cultural? ¿Por qué restringir al turista de visitar nuestros monumentos si eso es lo que se promociona?

     Se puede mencionar algunos ejemplos, como la casona Jáuregui que es sede de una cooperativa, la casona García del Hoyo o la mal llamada casona Boza y Solís que son pertenecientes a instituciones públicas, la casona Ladrón de Guevara que es el rectorado de la universidad, también la casona Olano que pertenece a una entidad bancaria; acaso no se podrían habilitar espacios de libre acceso y exhibición o colocar un personal pertinente que de cierto modo no solo cuestione e impida el acceso, sino que también oriente y comente sobre la importancia o particularidad de la casona custodiada hacia los visitantes.

     Huamanga aún tiene aquella riqueza que heredó de la hispanidad, aún conserva en cierto grado ese motivo de orgullo regional, si tan sólo pudieran la instituciones darnos esa oportunidad de poder ingresar, admirar y contemplar la arquitectura, no solo los ciudadanos o turistas podríamos conocer, también llegaríamos a amar y eso significaría que desde las edades más pequeñas se crearía un sentido de pertenencia y de amor hacia su cultura, patrimonio y acervo histórico, por lo tanto habría una consciencia de generación en generación. Y como reza aquel refrán, “Uno no ama, lo que no conoce”.

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