Soldado anónimo [OPINIÓN]

Esta vieja política militar de verticalidad y espíritu de cuerpo entre las Fuerzas Armadas, deja en completo abandono al soldado anónimo del Perú que es carne de cañón en los conflictos sociales internos y externos.
SOLDADO ANONIMO EDGAR GOMEZ

POR EDGAR GUTIÉRREZ GÓMEZ

La expresión del Ministro de Educación -ministro hecho a la medida del actual gobierno- sobre las mujeres aymaras es de un narcoléptico que tiene a su cargo la educación, el sector más grande y caótico del Perú. Interpretando, reinterpretando, analizando, remendando la plana; podemos concluir que todas las madres del Perú no deberían enviar a sus hijos al Servicio Militar voluntario para que mueran en la condición de despreciables animales salvajes. Esta vieja política militar de verticalidad y espíritu de cuerpo entre las Fuerzas Armadas, deja en completo abandono al soldado anónimo del Perú que es carne de cañón en los conflictos sociales internos y externos. Ningún ciudadano elige nacer en un determinado territorio, no es innato en el hombre realizar un servicio militar al estado en condiciones deplorables y de verticalidad malsana.

Mientras los soldados hijos de aymaras morían en Puno disuadiendo a los manifestantes contra el gobierno de turno, ahogados en el río Ilave; sus madres que hacían protestas pacíficas eran ahogadas con gases lacrimógenos por los policías pagados con el impuesto de todos los peruanos. La ironía de la vida política es comparable a la situación militar, siempre funciona en la verticalidad en desmedro de la masa popular que sólo es requerida para votar en cada etapa electoral. Los episodios de la historia peruana están plagados de héroes militares que nunca ganaron una guerra extranjera, pero sus miles de soldados son anónimos enterrados en fosas comunes. Las madres de todos estos soldados anónimos tienen la desgracia de haber nacido pobres en un país de política verticalista disfrazada de democracia.

Las Fuerzas Armadas, el sector con mayor presupuesto del Estado, obedece órdenes sin rechistar para masacrar a los manifestantes que utilizan diferentes medios para hacer oír su impotencia. Estos son reprimidos por la clase militar parasitaria en el Perú, el soldado anónimo permanecerá en el anonimato obedeciendo órdenes; mejor sería obedecer a sus madres no alistarse en el ejército para morir ahogados en un río helado y sus madres no ser ahogadas con gases lacrimógenos. Los altos mandos de las Fuerzas Armadas tienen sueldos opulentos que les permiten vivir en la abundancia; mientras el soldado anónimo tiene que vivir en graneros inmundos, dormir en camarotes, viajar en las tolvas de los convoyes terrestres con el fin de estar preparados para la guerra que nunca ganaron. Es hora de hacerse a un lado y dejar de ser un soldado anónimo que será el héroe titular del periódico de ayer.   

Loading

Total
0
Shares
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Related Posts