Tema de fondo [OPINIÓN]

Necesitamos un fondo de alto costo que opere como institución pública no estatal, y que sea de carácter universal para negociar con proveedores y lograr la mayor cobertura a los menores precios.
Columnda de opinón
Janice Seinfeld, presidenta del Directorio de Videnza

Janice Seinfeld, presidenta del Directorio de Videnza

Las enfermedades de alto costo son un problema de salud pública en el Perú. Fundamentalmente, hablamos de cánceres —la principal causa de muerte prematura en el país— y de las enfermedades raras y huérfanas. Estos dos tipos de enfermedades se consideran de alto costo porque su diagnóstico y tratamiento pueden desencadenar un gasto catastrófico y empobrecedor para quienes las padecen.

¿Cómo podemos enfrentar este problema como país? Tenemos que abordar dos aspectos complementarios: la dimensión financiera y la dimensión de la prestación del servicio de salud. Una no funciona sin la otra. De nada sirve destinar dinero a un sistema mal gestionado, porque los recursos no rendirán lo que esperamos. Pero toda buena gestión requiere, a su vez, de financiamiento.

Necesitamos un fondo de alto costo que opere como institución pública no estatal, y que sea de carácter universal para negociar con proveedores y lograr la mayor cobertura a los menores precios.

Actualmente hay en el Congreso de la República dos proyectos de ley al respecto. Uno plantea implementar el Fondo Nacional Universal en Salud de Alto Costo (FONSALUD), que garantice la cobertura financiera universal para el diagnóstico y los tratamientos de enfermedades de alto costo a la población en general. El segundo propone crear una Cuenta Nacional de Alto Costo en Salud (CUNASA) que administre fondos de aseguramiento en salud que cubran el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de este tipo.

Desde Videnza Consultores evaluamos exhaustivamente ambas propuestas. ¿Qué encontramos? Que implementar un fondo de esta naturaleza es costozo al principio, por los esfuerzos técnicos, económicos y políticos que necesita, pero que en el largo plazo, el beneficio para la gran mayoría de actores del sistema de salud es indudable. Especialmente, por supuesto, para los pacientes.

Según nuestros cálculos, un fondo de alto costo en el Perú necesitaría S/ 5184 millones para poder operar adecuadamente. Pero de ese total, S/ 3214 millones ya está destinado a atender los siete tipos de cáncer que hoy cubre el Fondo Intangible Solidario de Salud (FISSAL), así como otras enfermedades de alto costo. Entonces, lo que se requeriría añadir son S/ 1970 millones. Obviamente son montos importantes, pero no son imposibles si es que se tiene decisión política y una correcta implementación técnica. Por ejemplo, si se aumenta el gasto total destinado al alto costo en 10% cada año, esta brecha se cerraría en cinco años, en el 2028.

Nuestra recomendación al Congreso de la República es unificar ambos proyectos de ley en un texto único que incorpore lo mejor de las dos propuestas. Implementar un fondo de alto costo en el Perú permitiría disminuir la fragmentación entre los sectores y marcaría el punto de inicio para un proceso de reforma integral del sistema de salud. Uno que garantice una atención oportuna para los pacientes y evite potenciales gastos catastróficos. Los peruanos nos los merecemos.

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