GUE Mariscal Cáceres: Sucedió en el primero “E” (1963)

Crónicas mariscalinas en homenaje al 31 de agosto, Día de San Ramón patrono del Mariscal Cáceres, el colegio mayor de Ayacucho…
MARISCAL CÁCERES

POR CARLOS PÉREZ SÁEZ

De los casi 300 alumnos que en 1963 se matricularon al primer año de secundaria y tras una prueba de selección rigurosa de aptitud matemática y razonamiento verbal, 40 de estos fueron seleccionados para constituir el Primer Grupo Experimental de Matemática Moderna en el Perú que recibiría en vez de las matemáticas tradicionales de la secundaria, la llamada Matemática Moderna basada en la teoría de conjuntos.

De este modo de las 6 secciones (A, B, C, D, E y F) del primero de media de ese año, los 40 seleccionados fuimos ubicados en la sección “E”. Este grupo experimental fue producto de un convenio entre el Ministerio de Educación y la Universidad de Stanford. Este convenio fue animado por un ex alumno y luego destacado profesor de matemáticas mariscalino y ayacuchano: Felipe Durán Araujo quien luego de hacer un posgrado (doctor en matemáticas) en dicha universidad estadounidense se había quedado como profesor distinguido de la misma, cualidad con la que logró incorporar al Mariscal Cáceres como contraparte del proyecto.

Esta situación – como se dice ahora- fue una ventaja comparativa favorable para Ayacucho y su mayor y emblemático colegio y que permitió a la entonces GUE Mariscal Cáceres tener el honor y privilegio de iniciar en el Perú la enseñanza de la matemática moderna. Y el encargado de impartirnos esa materia fue otro destacado profesor: Celestino García Oré, el querido y recordado “Chillico” quien concluyó si vida profesional exitosa como profesor principal de la UNI.De este grupo de 40 mariscalinos “experimentales”, casi la totalidad concluimos la secundaria en 1967 integrando la Promoción José Carlos Mariátegui.

A quienes integramos este grupo no solo nos unió el haber sido conejillos de indias, mejor dicho: cuyes, de tal experiencia innovadora dentro de la educación peruana, nos unió y nos une – gracias a la vida – una relación amical franca y fraterna que a casi 60 de años de iniciada se mantiene viva. Nuestra vida estudiantil que arrancó ese 63 se ha nutrido de anécdotas y vivencia que cada 31 de agosto se reavivan en el recuerdo vivo y cálido y también algo nostálgico de nuestros años de adolescentes.Protagonistas de éstas no solo hemos sido nosotros, sino también nuestros profesores, nuestro profesor auxiliar Atilio Munaylla y también algunos trabajadores de servicios como Chávez y Yarín, sobre todo este con su épica respuesta a un compañero nuestro.

Voy a relatar una situación que podría aparecer como anecdótica, pero no. Era una manifestación de problemas que últimamente en el país se han acentuado, en vez de disminuir y en el mejor de los casos desaparecer: discriminación e intolerancia. En el momento en que ocurrió nos pareció normal porque éramos púberes de 11,12,13 y 14 años. Antes de narrar el hecho, voy aponer en contexto la situación que motivó dicha “anécdota”.

En esa época y en atención a la libertad de culto el Ministerio de Educación – si no me equivoco durante la gestión del ilustre Jorge Basadre como ministro de educación en el segundo gobierno de Manuel Prado, 1956-1962 – dispuso que los que ingresasen a primero de secundaría debían llevar el curso de religión (católica) de manera optativa si es que sus padres o en sus hogares no profesaban la religión católica, sino otra o que simplemente no fueran creyentes.

Recién con la Constitución de 1979 y pese a que la religión católica es mayoritaria en el país, dejamos de ser un Estado confesional reconociendo la libertad religiosa o de culto.Pues bien. La pequeña historia que va a continuación tuvo tres protagonistas: un sacerdote católico profesor del curso de religión, un estudiante de fe protestante e hijo de un pastor, y otro estudiante hijo de un militante comunista y ateo. Las cosas pasaron así: Era la primera semana de clase de abril de 1963 y de acuerdo al horario y al programa de cursos desde el lunes se fueron presentando los profesores con quienes llevaríamos los cursos o asignaturas correspondiente al primero de media.

Uno a uno, se fueron presentando y dándose a conocer.: Así llegaron el Chillico García Oré para Matemática, el inolvidable Chico Zárate para Castellano, don Simón Asto para historia universal, el kakichu Hernando para historia del Perú, el machu Calderón para geografía, Lucho Solier con su silbato colgando de su pecho para educación física, el pintor Ruiz Peralta para artes, el aqa wiksa Flores para manualidades, el subteniente Roller para instrucción pre militar y el padre MM para religión. En la primera clase se presentaban y exponían cómo llevaríamos el curso con cada uno de ellos.

Cuando le tocó el turno al padre MM y siguiendo la rutina de la presentación empezó pasando lista y aquí es cuando se dio la mentada situación anecdótica. Conforme iba leyendo los apellidos y nombres de los alumnos de su curso alzaba la vista y miraba al nombrado. Así llegó a LTC Boris, este contestó presente y el cura lo miró fiero y le dijo ¡fuera! Le señaló la puerta y lo botó de clase. Creo que todos quedamos sorprendidos por lo abrupto del hecho, pero en el fondo decíamos lo habrá botado por lo fregado y palomilloso que era el Boris. Y siguió la lista cuando llegó a PM David y procedió igualito que con Boris: lo miró casi con odio y lo botó de la clase.

Esta vez, más que sorprendidos estábamos consternados y algo asustados pues David era un pan de dios, tranquilo y querendón. No teníamos explicación de la actitud del cura de tratar así a alguien como David y quedamos en silencio. Los dos nunca más volvieron a la clase de religión.Esa tarde a la hora del lonche comenté el hecho y me encontraba algo confuso con la conducta del mencionado sacerdote, hasta que mi padre me explicó que seguramente dicho personaje hizo eso porque no los inscribieron en el curso de religión debido a que sus padres y hogares no eran católicos. Pero, le dije, esa no es la manera de tratarlos y qué culpa tenía ello de cómo eran sus familias.Pero qué puedes esperar de un satanco como MM, sentenció mi viejo.

A la luz de los años, del entendimiento y la madurez dicha “anécdota” no es sino la expresión más burda de fanatismo, de discriminación y sobre todo de intolerancia. Esta historia la hemos recordado más de una vez en charlas de recuerdos con Alcides Chapo Flores y César Toqra Mendoza y espero que los demás integrantes de los 40 cuyes del 63 al leer estas líneas también la recuerden…

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